Mancomunidad de comunidades. Indígenas de las zonas afectadas se reunieron de emergencia el domingo.
El Gobierno afirma que el proyecto hidroeléctrico, que podría funcionar en 2025, cumple el procedimiento regular para obtener la licencia ambiental.
Página Siete / La Paz
Las comunidades indígenas determinaron aumentar la presión contra el Gobierno. Desde el miércoles instalarán una vigilia para impedir el ingreso de maquinarias en el estrecho de El Bala y el Chepete.
La decisión fue asumida el domingo en una reunión de emergencia de las comunidades que serán afectadas por el proyecto hidroeléctrico de El Bala.
"Prohibir el ingreso de pontones, botes, catrayas u otra embarcación que lleve o traiga maquinaria liviana o pesada hacia río arriba (El Bala o Chepete), bajo sanción de impedir el paso y dejar el bote, catrayas o pontón varado en seco a orillas del río” fue la determinación asumida por la mancomunidad de comunidades que aglutina a la Organización del Pueblo Indígena y Mosetén (OPIM), Central Indígena de Pueblos Tacana (CIPTA), Central de Mujeres Indígenas de La Paz (CMILAP), San José de Uchupiamona, el Consejo Regional Tchimán Mosetén (CRTM), CPILAP y CEMILAP.
El Gobierno pretende instalar una hidroeléctrica que tendrá dos componentes (El Bala y el Chepete) con una capacidad de generación de 3.676 megavatios con una inversión aproximada de 6.000 millones de dólares; sin embargo, los indígenas que viven en la zona expresaron su desacuerdo con este proyecto.
El objetivo de la vigilia, según explicó el dirigente Alex Villca, es controlar la circulación del transporte fluvial para impedir que las maquinarias de Geodata, que realiza el estudio a diseño final para el Gobierno, lleguen al estrecho de El Bala. "Ésa fue una determinación de los pueblos y tal determinación entra en rigor desde este miércoles”, dijo.
La ministra de Medio Ambiente, Alexandra Moreira, explicó que el proyecto hidroeléctrico está siguiendo el curso regular establecido en la norma ambiental. "La categoría de este proyecto es categoría 1”. "Conforme a la evaluación se ha podido advertir de los posibles impactos, de las medidas de mitigación que se tienen que realizar, y estamos en un proceso normal de cualquier proyecto”, dijo.
La vigilia en el estrecho de El Bala es el segundo paso en la estrategia de defensa de la naturaleza después de que el 17 de octubre los indígenas declararon sitios sagrados a los dos estrechos en los que se pretende instalar las plantas hidroeléctricas.
A largo plazo
- 2025 Según la proyección del Gobierno, la hidroeléctrica de El Bala podrá entrar en funcionamiento en 2025.
- Brasil El mercado potencial de la energía generada en El Bala y Chepete es Brasil, aunque todavía no existe un acuerdo previo.
- ONG El Gobierno culpa a las ONG por la oposición.
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