lunes, 6 de febrero de 2017

Illimani, guarida de jóvenes para una ciudad joven

El primer edificio inteligente de la ciudad de El Alto tiene un equipo conformado por jóvenes que no superan los 35 años. Allí se organizan pomposos matrimonios, seminarios y se hace rapel.
Página Siete / Wara Arteaga  / La Paz 

Quienes lo miran desde la calle  desconocen qué sucede en su interior. Las cosas que acontecen en el imponente Illimani, no en el glaciar, sino es el primer edificio inteligente de la ciudad de El Alto, parecen ser un secreto a voces.  Allí se hacen actividades de beneficencia, rapel, conciertos de música nacional, seminarios y hasta pomposos matrimonios. La magia recae en las manos de   jóvenes que no superan los 35 años de edad.

 Cada día, cientos de personas recorren la Calle 2 de la Ceja, uno de los lugares más transitados de la urbe alteña. Ahí se levanta un soberbio edificio construido  con tecnología de punta: el Illimani. Los comerciantes que pasan por el lugar creen que es una  galería más. Sin embargo,  desconocen que allí se hace realidad diversos sueños. Ya desde el ingreso al edificio se puede apreciar la estructura inclusiva, las personas con discapacidad que visitan el lugar gozan de un acceso fácil  gracias a los ambientes amplios, que han sido acondicionados con puertas eléctricas, rampas, gradas y ascensores.

Decenas de proyectos se maquinan  allí, donde las principales tareas son ayudar a personas necesitadas, revalorizar la cultura boliviana y ser pioneros en tecnología. El secreto de todas las ocurrencias que surgen  en el inmueble lo revela Gustavo Tórrez, administrador del centro comercial: "Cuando hay jóvenes las ideas sobran”,  dice convencido este treintañero.

 labor social

"El objetivo es que El Alto sea cada vez mejor” la frase, que articula  César Callisaya, gerente comercial del lugar, va más allá de la notoriedad del edifico. En realidad esas palabras representan el motivo que lleva a los emprendedores a colaborar con diversas instituciones. De ahí que los últimos meses varias  alianzas se consolidaran. 

Estos jóvenes están conscientes de que educación, entretenimiento y apoyo a la sociedad no serían posibles sin cooperación.  Entre las instituciones con las que se logró consolidar acuerdos está la Policía Boliviana. La institución del orden público mima a los niños  en diversos  eventos educativos y de recreación que se organizan en este edificio. Aldeas Infantiles SOS es otro de los establecimientos, el primero que el Illimani acogió. Gracias a esta unión se pudo desarrollar con éxito un concierto de beneficencia en el que artistas y espectadores quedaron maravillados con la infraestructura de este edificio, que busca convertirse en un  emblema de los alteños. 

Una de las anécdotas más emotivas  fue cuando "una de las artistas invitadas, de música popular, Yarita Lizeth, se sintió identificada con la causa y colaboró económicamente a uno de los niños”, así lo  recuerda Tórrez. La fundación Munasim Kullakita, que  ayuda a las personas en situación de calle, también es una de las beneficiadas con convenios con los responsables  de este edificio, que les presta habitualmente espacios para semianrios y además les organiza los refrigerios. Los miembros de la fundación, en contraparte, sólo deben pagar el precio de los ingredientes. "Apoyar por voluntad propia a personas necesitadas ha sido un gran acto” reconoce Lizeth Pocoaca, ayudante de limpieza. Ella cuenta que a sus 22 años ya ha trabajado en hoteles y patios de comidas, pero reconoce que no había visto antes un lugar similar al Illimani.

Labor cultural

La música y el arte no están relegados de los  planes concebidos por los jóvenes que trabajan en el edificio   Illimani. Los violines del Movimiento Sinfónico de El Alto y las voces de la Coral Infantil boliviana cobraron protagonismo en el edificio y deleitaron a los visitantes a fines del 2016 por las fiestas de fin de año. 

De igual forma sucedió con la celebración de Alasita.  El pasado 24 de enero,  el recinto acogió a decenas de artesanos que comercializaron los deseos en miniatura de los  transeúntes. "Fue la primera vez que hicimos esta feria y el público respondió de manera positiva. A las 12 del mediodía los pasillos se llenaron de gente”, cuenta Ivetd Gómez, la encargada de eventos.

Sueños por cumplir

Bolivia es un país en el que se celebran diversas festividades, y el siempre activo  equipo de jóvenes ya tiene toda una agenda de actividades para el  2017  con la ciudadanía. "Estamos iniciando la gestión y tenemos proyectos distribuidos a lo largo de  los 365 días”, comenta  el administrador. 

Conmemorar y revalorizar las fechas cívicas, para que la población se reencuentre con sus raíces, es la tarea que los emprendedores se plantearon. "Nosotros, a diferencia de otros lugares, manejamos el bienestar de la ciudad, de la gente de a pie”, resalta. 

 La tarea  inicia en casa

Un equipo de 75 personas trabaja y colabora en  el Illimani, de ellos el 80% tiene entre 20 y 30 años. El grupo restante son adultos mayores que cumplen labores livianas. La labor de colaboración parte de la casa. 

"Nosotros damos la oportunidad a jóvenes para que inicien aquí, les abrimos las puertas”, comenta Tórrez al respecto. Con ese ideal  se realizó el programa Horarios Trabajo, un proyecto que permite a los trabajadores estudiar en el CEMA, algún instituto o en la  universidad.   Los estudiantes que trabajan cumplen con menos horas de labor y gozan de los mismos bonos que los que cumplen el horario regular.  "Nosotros les exigimos e incentivamos a que emprendan en otras actividades, es así que muchos jóvenes que empezaron en limpieza ahora son cajeros, e incluso algunos se animan a estudiar carreras en economía”, explica.

Illimani majestuoso

El Alto tiene la fortuna de deleitarse con una magnífica vista del nevado Illimani y los  grandes edificios y miradores no son las únicas opciones para apreciar su belleza. Un transeúnte que camina por las frías calles de la urbe alteña está en el lugar ideal para disfrutar la vista hacia el nevado entre el lujo, la tecnología y la cultura se alza esta novedosa construcción de 900 metros cuadrados. 

Los jóvenes emprendedores conocen el valor del nevado paceño y esa es la razón por la que decidieron bautizar con el mismo nombre a la infraestructura. "El Illimani es una de las cosas más bonitas de El Alto, de ahí surgió la idea”, relata el administrador del lugar. De ahí que el pintor Roberto  Mamani Mamani es el encargado de darle al mirador del edificio una réplica del símbolo paceño en   homenaje al imponente nevado.




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